| El infierno en la tierra
El azufre nace líquido y caliente, anaranjado, casi rojo como la sangre de la cabra sacrificada cada año para honrar al volcán. La degollan viva y lanzan su cabeza, envuelta en un paño de algodón, a una grieta. Esperan serenarlo e impedir erupciones, avalanchas, explosiones de gas: su calma es aire, su furia fuego. “ Debemos ser agradecidos y mostrar respeto, el volcán es poderoso y nadie quiere morir“, explica Haliim, que extrae azufre a diario del cráter del Kawah Ijen, en la isla de Java (Indonesia). 80 trabajadores han muerto desde 1968 asfixiados, despeñados, aplastados por piedras o tragados por la tierra tras caer en una grieta... [ El reportaje completo, publicado en El País y el Huffington Post, lo puedes ver / leer aquí. ]
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